Mucho más de lo que nos imaginamos.
Por ejemplo, en la cosmética convencional los estudios de etiquetado muestran que muchos productos pueden incluir decenas de sustancias químicas diferentes (fragancias sintéticas, conservantes, ftalatos, derivados petroquímicos y otros compuestos ).
Mucho. La piel es un órgano permeable.
Priorizar fórmulas limpias certificadas reduce la exposición diaria a disruptores endocrinos y otros tóxicos que pueden afectar a nuestro bienestar y salud.
Aunque nos digan que cada producto lleva una dosis "segura", la realidad es que usamos decenas de estas sustancias cada día. Esto provoca el llamado «efecto cóctel»: la suma de todos esos pequeños químicos va acumulándose en nuestro organismo, aumentando nuestra carga tóxica total. Muchas de estas sustancias tienen, además, la capacidad de interactuar de forma negativa con el sistema endocrino, nervioso y digestivo, entre otros.
Hoy existen muchas opciones para cuidarnos en el día a día: desde cosmética hasta productos para el hogar, la ropa o la higiene, con fórmulas más sencillas y saludables.